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Un voto de confianza para nuestra selección

07-06-2019

Por Oscar Corcuera

Han pasado horas de la dolorosa derrota que sufrimos ante Brasil, equipo 5 veces campeón mundial* y dueño de casa en esta Copa América 2019. A pesar de que hemos clasificado a la siguiente fase, aún quedan rezagos de indignación, vergüenza y desconcierto. Por ello, es necesario encontrar una explicación a este resultado. No alcanza con el análisis en caliente del hincha, del periodista o del especialista, que más parece una catarsis que una explicación racional que aporte al objetivo de TODOS: Una sólida selección peruana de fútbol.

Para ubicarnos hagamos un poco de contexto.

Mundial 2014, Brasil es el anfitrión, etapa semifinal, cae goleado frente a Alemania por 7 a 1. En 18 minutos Brasil recibió 5 goles. Los que pensamos que Alemania es mejor, sabemos que no lo es por 6 goles de diferencia. Brasil ha sido campeón mundial en 5 oportunidades y Alemania en 4. Ambos equipos tienen una plantilla que vale más de 1000 millones de dólares, compuesta por profesionales superdotados que tienen una preparación rigurosa con la mejor tecnología del mundo. Brasil jugaba su pase a la final, en su estadio, con su gente y era su propio mundial. Si no es el fútbol el que alcanza para explicar lo ocurrido, sí lo es la psicología que puede darnos luces sobre este “rendimiento” y resultado tan “vergonzoso”.

Copa América 2019. Brasil es el anfitrión, etapa de grupos, gana 5 a 0 al Perú. En 20 minutos Perú recibió 3 goles. La mayoría o todos podríamos decir que Brasil es mejor que Perú. ¿La diferencia es de 5 goles? La plantilla de Perú no llega al 5% del valor de Brasil y, sólo un jugador peruano está en una liga importante del mundo (Advíncula – Liga BBVA). Sin embargo, hay datos que no cuadran. Perú y Brasil se han enfrentado por Copa América en 18 oportunidades. Once veces ganó Brasil, 4 veces fue victoria peruana y 3 terminamos empatados. Casi el 40% de las veces Brasil no nos pudo ganar. Cuando nos ganó, 6 veces fueron por un gol de diferencia.

El tema en común con estos dos casos es la presencia de goleadas que salen de lo esperado, cuya estocada mortal se produce en 20 minutos. La motivación puede ser uno de los factores decisivos.

¿Qué pasa con los seres humanos en estas situaciones? ¿Aun cuando sean superdotados, como el caso de Brasil? El impacto emocional es alto, perdemos confianza y seguridad, se imponen las creencias negativas, caemos en un hueco emocional del cual nadie nos saca. Lo único que queremos es que termine el partido. Esto pasa en clubes, familias, empresas.

A veces llega ese gol que nos anima y regresamos a nuestro punto de partida con mucha fuerza que nos hace voltear el marcador. A veces simplemente no pasa.

Esto es fútbol, un deporte de humanos.

Finalmente, nos queda la reflexión final. ¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?

Casi todo está en nuestra cabeza que es alimentada por nuestra inseguridad, temores, desconfianza, burlas, memes, falta de apoyo, crítica desproporcionada, etc. Nunca fuimos el mejor equipo del mundo y jamás partimos como favoritos ante Brasil. Lo mejor que podemos hacer de cara al futuro es trabajar muy fuerte en la confianza de nuestros jugadores, y, prepararlos mentalmente para situaciones complejas propias del fútbol.

Un llamado a los hinchas. Cada grito, cada lamento, cada burla, no es otra cosa que la expresión de nuestra propia frustración. Juguemos a ganador con los jugadores que nos representan y que fueron capaces de lograr una clasificación a una copa del mundo, con el apoyo de los pocos verdaderos hinchas incondicionales ¿Muy difícil? Claro, el fútbol es pasión, y la exaltación de la emoción nos lleva al cielo o al infierno. Felizmente la mayoría de veces dura poco.

Si queremos que nuestra selección siga avanzando, no incrementemos la distancia psicológica, démosle por el contrario el voto de confianza.